Archivo de la categoría: Opinión

Cuando toco

Hace veinte años aprendí a tocar el piano y luego lo dejé. Dice mucho de esa decisión que sea la única de la que me arrepienta en treinta y cuatro años de encadenar decisiones dudosas y desastrosas consecuencias una tras otra. Porque es la única mala decisión de mi vida que nunca ha tenido consecuencias positivas. Fue un error absoluto, sin paliativos y sin lado bueno. Afortunadamente, lo he remediado.

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Me llamo Guybrush Threepwood y quiero ser programador

En este casi año que llevo trabajando en desarrollo de software he aprendido mucho. Sé que ha sonado como la típica frase de inicio de redacción escolar, pero coño, estoy desentrenado, ¿vale? Tengan paciencia que voy puestísimo de cortisona. Otra vez.

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LFG Dev Java y go!

Merced a mi dilatada experiencia jugando a MMORPG me tomé esto de buscar trabajo como si leveleara un personaje. Porque es la única manera sensata de hacerlo si no quieres volverte loco.

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Videogames can never be art

Esta entrada nace a raíz de haber descubierto este texto del difunto Roger Ebert, cuyo título he copiado vilmente para esta entrada, y de la necesidad de expresar mi disconformidad con el buen crítico, a quien siempre he admirado.

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Vamos a morir todos

Más o menos a los treinta, año arriba, año abajo, empiezas a pensar que vas a morir algún día. Tal vez has tenido un susto gordo de salud, tal vez te veas canas un buen día al mirarte al espejo, o tal vez te des cuenta de que tus amigos han formado una familia mientras que tú sigues soltero. Sea como sea, se apodera de ti la sensación de estar perdiendo el tiempo. De que la vida avanza y se te escapa entre los dedos. De que la arena cae y el reloj se vacía.

Estas son mis conclusiones, que me sirven sólo a mí. Como diría Sarah Connor, este texto «es para mí, para no olvidar». No espero que le sirva a nadie más.

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Amado Granell, el burrianense que liberó París

Soy de Burriana, un pueblecito de la provincia de Castellón de la Plana. Salvo por un año, en el que viví en un pueblo a quince minutos de él, he vivido aquí toda mi vida. No es que no sea un pueblo del que no sentirse orgulloso, es que lo difícil es encontrar un motivo para no sentir vergüenza de él. Hasta hoy.

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Pasado, presente y futuro de id Software

Esta entrada llevaba varios días escrita a la espera de que pasara un tiempo prudencial desde la última, para no agobiar a los lectores. Sí, a los quince que tengo. Lamentablemente el propio Carmack me ha jodido los planes con esto: John Carmack ficha por Oculus VR.

Así que me veo obligado a publicar esta entrada antes de que mis predicciones se conviertan, más aún, en papel mojado. Porque de momento ya he acertado con una.

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Seguridad informática

Una de las pocas cosas que te deja un gripazo que incluso te desprovee de la dignidad de poder valerte por ti mismo es tiempo. Salvo si la medicación te deja comatoso durante horas, te queda un montón de tiempo para pensar y, accesoriamente, autocompadecerte del guiñapo inútil al que te has visto reducido.

Y como soy así de raro me dio por pensar en bitcoins, seguridad informática y legislación.

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Nichos de mercado

Cuando una compañía desarrolla un juego una de sus metas principales suele ser la de intentar alcanzar un segmento de mercado lo más amplio posible. Hay muchas formas de conseguir esa meta, tantas como tipos de jugadores existen, pero no es objeto de este artículo encargarse de ellas. En cambio, la intención de estas líneas es la de mostrar que no siempre es necesario, o incluso deseable, intentar llegar a cuantos más perfiles de jugador mejor. El género de los MMORPG está lleno de ejemplos en ese sentido.

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Power to the people

Siempre he pensado que el acceso universal a las herramientas de creación literaria, cinematográfica y artística en general tenía una consecuencia inevitable: la posibilidad de encontrar joyas inesperadas, teniendo lamentablemente que sortear para ello un montón de mierda tan grande que a veces hasta te tapa el sol.

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